Argency

Cuando las tendencias ya no alcanzan: Amy Webb y las tormentas del futuro

Amy Webb no vino a presentar una nueva edición de su Tech Trends Report. Vino a declarar su final.

Hay conferencias en SXSW que uno espera.

Y hay conferencias que, cuando empiezan, uno entiende inmediatamente por qué.

La presentación de Amy Webb, futurista y fundadora del Future Today Institute, pertenece claramente a ese segundo grupo.

Durante casi dos décadas, Webb fue conocida por uno de los informes más influyentes del mundo tecnológico: su famoso Tech Trends Report. Pero en SXSW 2026 no vino a presentar una nueva edición.

Vino a declarar su final.

Un funeral… con humor

La escena tuvo algo de performance, algo de manifiesto y bastante sentido del humor.

La conferencia comenzó con un video de tono autoparódico y melódico, que funcionaba como despedida de sus históricos reportes de tendencias. El informe aparecía caricaturizado como si fuera un libro con vida propia, insertado en fotos reales que mostraban distintas “etapas” de su vida: su nacimiento, su crecimiento, su fama, sus viajes y sus conferencias por el mundo.

Una despedida irónica para un formato que durante años ayudó a leer el cambio, pero que —según Webb— hoy ya no alcanza.

Luego, frente a un auditorio lleno, pidió a todos los asistentes que se pusieran de pie y encendieran las cámaras de sus teléfonos.

Acto seguido, rompió físicamente las hojas del informe.

En ese momento entró una banda tejana tocando música en vivo, transformando el gesto en un pequeño espectáculo.

El mensaje era claro:

las tendencias ya no alcanzan para entender el futuro.

De las tendencias a las convergencias

Durante años, muchas organizaciones construyeron su planificación estratégica mirando tendencias: cambios graduales en tecnología, consumo o cultura.

El problema, según Webb, es que hoy el mundo ya no cambia de esa forma.

Lo que estamos viendo son convergencias.

Una convergencia ocurre cuando múltiples fuerzas —tecnológicas, económicas, sociales y geopolíticas— chocan y generan una transformación sistémica.

No es una evolución lineal.

Es una tormenta.

A diferencia de una tendencia, una convergencia tiene cuatro características:

  • ocurre a nivel de sistema, atravesando múltiples industrias
  • se vuelve inevitable de forma repentina
  • redistribuye poder y valor económico
  • una vez que ocurre, es difícil de revertir

Mirar tendencias es observar el clima.

Entender convergencias es anticipar la tormenta.

Y según Webb, ya estamos dentro de varias.

Primera convergencia: el cuerpo como plataforma

La primera gran transformación ocurre en el propio cuerpo humano.

La tecnología está dejando de ser algo que usamos para convertirse en algo que somos.

Exoesqueletos que amplifican la movilidad, interfaces cerebro-computadora que permiten controlar dispositivos con el pensamiento, edición genética y reprogramación celular son solo algunos de los avances que comienzan a redefinir los límites físicos y cognitivos.

En este contexto, Webb propone una idea provocadora:

si una persona combina tecnologías de optimización física, descanso asistido por inteligencia artificial y capas de realidad aumentada para aumentar su eficiencia cognitiva, podría llegar a ser más del doble de efectiva que una persona promedio.

La pregunta que surge no es tecnológica.

Es social.

Por primera vez en la historia, la desigualdad podría no ser solamente económica o educativa, sino biológica.

Segunda convergencia: trabajo ilimitado

La segunda convergencia toca el corazón del sistema económico.

Durante siglos, el crecimiento estuvo ligado a la disponibilidad de trabajo humano.

Pero la convergencia entre inteligencia artificial, robótica avanzada y automatización industrial está empezando a romper ese vínculo.

Webb describe este fenómeno como industrialismo “lights-out”: fábricas diseñadas desde cero para operar sin intervención humana, literalmente en la oscuridad porque ya no hay personas que necesiten luz para trabajar.

Robots que pueden mover cientos de cajas por hora, agentes de inteligencia artificial que escriben y corrigen código millones de veces por día, o avatares digitales que venden productos en vivo 24 horas sin descanso son ejemplos de un sistema productivo que ya no necesita de los límites humanos.

Esto introduce una paradoja inédita:

una economía que puede crecer sin aumentar el empleo.

En otras palabras, el PIB puede subir mientras el trabajo humano deja de ser el motor principal de ese crecimiento.

Tercera convergencia: la externalización de las emociones

Mientras las máquinas asumen cada vez más tareas productivas, también empiezan a ocupar un espacio inesperado: nuestras emociones.

Hoy millones de personas ya utilizan modelos de inteligencia artificial para recibir apoyo emocional, conversar o buscar compañía.

La soledad, en este contexto, se convierte en un nuevo mercado.

Webb describe este proceso como externalización emocional, un ciclo que suele seguir tres etapas:

  1. sustitución del apoyo humano por sistemas digitales
  2. dependencia emocional de esas plataformas
  3. control, cuando la estabilidad emocional pasa a depender de infraestructuras corporativas

La pregunta no es solo tecnológica.

Es profundamente humana.

¿Qué ocurre cuando delegamos nuestras relaciones emocionales a sistemas diseñados para maximizar engagement?

Dos futuros posibles

Frente a estas convergencias, Webb plantea dos escenarios para la próxima década.

El primero es lo que denomina capitalismo completado: un mundo donde las empresas terminan vendiendo a las personas su propia humanidad de vuelta. Suscripciones para mejorar el cuerpo, optimizar el descanso, aumentar la productividad o incluso recibir validación emocional.

El segundo escenario propone un modelo alternativo llamado Contribution Credit, donde parte del valor generado por la automatización se redistribuye a las personas cuyo conocimiento, datos y trabajo histórico alimentaron esos sistemas.

No sería un subsidio ni una renta básica universal, sino una forma de participación en el valor creado por la inteligencia artificial.

Una reflexión para quienes crean el futuro

Más allá de las tecnologías, lo más interesante de la conferencia fue la reflexión final.

El futuro no es algo que simplemente ocurre.

Es algo que se construye.

La pregunta que Webb dejó flotando en la sala fue incómoda y poderosa al mismo tiempo:

¿Qué hábitos seguimos manteniendo por simple comodidad, aunque el mundo que los sostenía ya haya desaparecido?

En un festival como SXSW —donde tecnología, creatividad, cultura y negocios se mezclan constantemente— la provocación resulta especialmente relevante.

Porque entender el futuro ya no consiste en identificar tendencias.

Consiste en aprender a leer convergencias.

Y esas tormentas ya están empezando.

Desde Austin, Alejandra Muscolini y Gustavo Casaño (Argency) recorren SXSW 2026 compartiendo algunas de las ideas, conversaciones y señales que ayudan a pensar el futuro de la creatividad, la tecnología y las marcas.

Alejandra Muscolini
Socia y Directora de Estrategia · Argency.
Seguir leyendo
WINE
14 agosto, 2026

El último metro: por qué la góndola decide lo que el branding promete

El punto de venta no es el final de la campaña: es donde se decide si sirvió.

estudio Instagram 2026-Argency-Agencia-Mendoza Argentina
REDES
19 junio, 2026

Instagram 2026: menos likes, más estrategia

El estudio de Metricool sobre 24 millones de publicaciones: cambió la forma de ganar visibilidad.

Creacion de marca, naming, Argency. Agencia de publicidad. Mendoza.
Argency
20 mayo, 2026

Naming: La palabra antes de la marca

El naming no es elegir un nombre: es imaginar en qué puede convertirse una marca.