Quimera nace como una búsqueda constante de la perfección. Una idea inalcanzable, pero siempre perseguida. En ese recorrido, cada vino cumple un rol preciso. Quirón representa el punto más alto de esa pirámide: la sabiduría necesaria para comprender que la complejidad no siempre se simplifica, a veces se lee en conjunto.
[/vc_column_text][/vc_column]Quirón honra la experiencia de aquellos inmigrantes que, en un pequeño espacio, combinaron distintas variedades de vid que aún hoy conviven en un mismo cuartel. Este field blend comienza en el viñedo: las diferentes uvas se cosechan y vinifican juntas, dando origen a un vino de singularidad inigualable.
Desde la estrategia, entendimos que este rasgo debía ser el corazón del relato. Desde el diseño, el desafío fue traducirlo con sobriedad, sin artificios, en línea con el lenguaje del sistema Quimera.
Este proceso se traduce visualmente a través de un estudio ampelográfico, dispuesto de manera pulcra y minimalista.[/vc_column_text][prkwp_spacer][/vc_column]Como en toda la pirámide de Quimera, la búsqueda de la perfección es una constante. En Quirón, se expresa encontrando orden en el desorden: analizando y potenciando las virtudes de cada cepa para que aporten su unicidad y, en conjunto, eleven el blend. Las hojas se organizan sobre un único lienzo que unifica etiqueta y contraetiqueta, reforzando la idea de conjunto, continuidad y equilibrio.
El logotipo se construye a partir de la Q espiralada, sello unificador de este portafolio.
[/vc_column_text][/vc_column]El desarrollo del packaging de Quirón partió de una premisa clara: su valor no surge de aislarlo, sino de entenderlo dentro del sistema.
Dialoga con Quimera, Quimerino, Memento y Diamante, diferenciándose por profundidad y significado, no por exceso de recursos.
El impacto del proyecto estuvo en consolidar una pirámide de blends clara y coherente, ordenar el portafolio y proyectar a Quimera como un sistema vivo, capaz de crecer sin perder identidad.
Cuando la estrategia es sólida, el diseño encuentra su lugar natural: organiza, jerarquiza y construye sentido.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_single_image image="12843" img_size="full" alignment="center"][prkwp_spacer][/vc_column]Achaval Ferrer, una de las bodegas más reconocidas de Argentina, nos planteó un doble desafío estratégico:
integrar una bodega recientemente adquirida a su universo de marca y, al mismo tiempo, ampliar y reorganizar un portafolio históricamente asociado a single vineyards, con un único blend emblemático (Quimera) y varietales de entrada.
El reto no era menor: preservar prestigio y tradición, pero dotar a la marca de mayor dinamismo, nuevas capas narrativas y distintas puertas de entrada para públicos diversos, sin diluir identidad.
Definimos una nueva arquitectura marcaria basada en dos grandes columnas:
Achaval Ferrer, como la casa de los varietales de alta gama especializada en Malbecs Centenarios.
Quimera, reposicionada como la casa de los blends de Achaval Ferrer.
Desde esta lógica, cada vino debía ocupar un lugar preciso dentro de una pirámide coherente, donde la suma de etiquetas fortaleciera el sistema completo.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][/vc_column]Para cerrar esta pirámide, diseñamos Quimera Memento y Quimera Diamante, trabajando una dualidad fundacional:
tradición y vanguardia.
Memento nace desde la memoria: una ilustración detallada, marco ornamental y stamping oro que rinden homenaje al trabajo de los inmigrantes y a la viticultura histórica de Luján de Cuyo.
Diamante mira hacia adelante: un paisaje onírico, composición minimal y stamping plata sobre una paleta blanca y gris, que expresan la innovación del Valle de Uco y sus prácticas contemporáneas.
Dos miradas opuestas que conviven en una misma colección, unidas por la arquitectura de la etiqueta, el cintillo y un mismo universo Quimera.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][/vc_column]Sobre esta base se construye el sistema completo. El punto de partida fue el rediseño del logotipo Quimera: una tipografía clásica atravesada por una “Q” espiralada que simboliza la búsqueda inalcanzable de la perfección, esencia conceptual de la marca. Achaval Ferrer queda como firma, en segundo plano.
La etiqueta Quimera adopta un lenguaje minimalista, elegante y sensorial: líneas oblicuas texturadas que representan caminos, búsqueda y profundidad.
Desde este sistema nacen las extensiones:
Quimerino, un blend más joven y fresco, donde recreamos una criatura mitológica a partir del mismo universo gráfico de líneas.
Quirón, el vino ícono de la pirámide, que representa la sabiduría necesaria para elaborar un field blend cuyo ensamblaje comienza en el viñedo. Las distintas variedades conviven en un mismo cuartel, se cosechan y vinifican juntas, encontrando orden en el desorden. Esta lógica se traduce visualmente a través de un estudio ampelográfico dispuesto de manera pulcra y minimalista, unificando etiqueta y contraetiqueta en un único lienzo.
El resultado es una pirámide de blends clara, consistente y expresiva, donde cada vino cumple un rol definido y fortalece la percepción global de la marca.
Más que sumar etiquetas, el proyecto permitió ordenar el portafolio, ampliar el relato y proyectar a Quimera como un sistema vivo, capaz de crecer sin perder identidad.
Uno de los más recientes desafíos de packaging nos lo presentó nuestro cliente Alpamanta. La tarea de crear naming y etiqueta del primer Vermouth orgánico y biodinámico del país , movilizó todo el mundo creativo de Argency. Un trabajo en conjunto que , como la ley manda, arrojó resultados que superaron las expectativas y se convirtieron en una hermosa realidad llamada ASTRAL.
Para bautizarlo decidimos combinar dos caminos que encajan a la perfección. En primer lugar, estamos ante un aperitivo blanco que nace bajo prácticas biodinámicas y elaborado gracias a la conexión de las personas con el universo, con procesos guiados por el calendario de los astros. Por otro lado, en la búsqueda de aquello que tanto identifica a este vermouth, dimos con el sinónimo perfecto: Sorprendente.
En su etiqueta logramos integrar aquellos elementos que le dan personalidad. Astral está compuesto por una selección de botánicos nativos de la propia finca Alpamanta, ahora también presentes en su packaging. Una paleta de colores que expresa la energía natural, nos acompañó en la búsqueda de una bebida fresca y divertida, que celebra los momentos compartidos con amigos y familiares.
¿Listos para sorprenderse?
[/vc_column_text][prkwp_spacer size="30"][vc_row_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_single_image image="11342" img_size="full"][/vc_column_inner][vc_column_inner width="1/2"][vc_single_image image="11341" img_size="full" alignment="right"][/vc_column_inner][/vc_row_inner][/vc_column]
En el diseño de Rocas de Seña rescatamos muchos de los elementos pictóricos de la etiqueta de Seña, para generar un mundo rico en texturas visuales y táctiles. El logotipo recae en la gracia de los firuletes que conviven y conectan con la virgulilla característica de la marca del vino ícono de Chile.
El color azul es el protagonista que otorga una dosis de frescura y que lo diferencia de su marca madre. Presente en la cápsula y en la caja, que merece un capítulo a parte, no solo por el diseño sino por lo espectacular de su ejecución.[/vc_column_text][prkwp_spacer size="30"][/vc_column]
Rediseñamos el packaging y generamos la estrategia comunicacional en redes para Clos de los Siete, que festeja sus 20 años con nueva imagen y una gran proyección para el 2021.
[/vc_column_text][prkwp_spacer size="30"][/vc_column]Don Maximiano Anniversary Edition.
Diseño de packaging para celebrar los 150 años de una de las viñas más prestigiosas de Chile: Viña Errázuriz.
[/vc_column_text][vc_single_image image="7785" img_size="full"][prkwp_spacer size="30"][vc_single_image image="7790" img_size="full"][/vc_column]