Canto Rodado
Vinos
estrategia de marca, arquitectura de portafolio, naming, dirección de arte, diseño de packaging, contraetiquetas, producción audiovisual, punto de venta.
Una bodega que llevaba veinte años nombrando sus vinos por la cepa aprendió a nombrarlos por el suelo donde nacen.
El desafío
Rebranding integral y sistema de packaging para una línea de cuatro vinos de parcela. El encargo empezó como un rediseño de etiquetas y terminó siendo una revisión de cómo la bodega entiende y cuenta su propio terroir.
Canto Rodado produce desde 2006 en tres fincas del Valle de Uco separadas por apenas once kilómetros. Durante casi dos décadas comunicó lo mismo que todas: la cepa, la añada, la altura. El resultado era un portafolio correcto y perfectamente intercambiable con el de cualquier vecino.
El problema no era estético. Era de relato. La bodega tenía una particularidad real y no la estaba contando: sus tres fincas se asientan sobre cuatro suelos distintos, y esa diferencia se siente en la copa mucho más que la diferencia entre dos malbecs de la misma parcela.
A eso se sumaba una restricción concreta. La línea salía a un mercado de exportación donde el consumidor no conoce el Valle de Uco ni tiene por qué conocerlo. Cualquier sistema que exigiera una explicación previa estaba condenado.
El encargo, entonces, tenía dos frentes que tiraban para lados opuestos: contar algo más complejo que antes, y hacerlo entendible para alguien que mira una góndola durante cuatro segundos.
La idea
El suelo primero. La cepa después.
Invertimos la jerarquía de la etiqueta. Donde antes decía Malbec en cuerpo 40, ahora dice el nombre del suelo. La cepa baja a un renglón de servicio, junto a la añada y el porcentaje de alcohol.
El nombre de la bodega ya contenía la respuesta y nadie la había usado: un canto rodado es una piedra que el agua arrastró y pulió durante siglos. Es, literalmente, el suelo del Valle de Uco. La marca llevaba veinte años nombrando su propio terroir sin darse cuenta.
La marca ya sabía la respuesta. Sólo había que dejar de interrumpirla.
Los cuatro suelos
Cada vino de la línea toma el nombre y el carácter gráfico de su suelo de origen. El equipo de enología definió los cuatro; la dirección de arte les dio forma.
Aluvional
Piedra redondeada, drenaje rápido, raíces profundas. Es el suelo fundador de la bodega y el que da el vino más tenso. La etiqueta usa la textura de canto rodado a escala real, sin filtro.
Calcáreo
Blanco, poroso, con carbonato en superficie. Aporta la acidez que caracteriza a la línea. Se resolvió con un blanco roto y un relieve seco, sin tinta.
Arcilloso
Compacto, retiene agua, madura tarde. Es el vino más carnoso de los cuatro. Se trabajó con un rojo terroso y un stamping mate.
Arenoso
Suelto, cálido, de rendimiento bajo. Da el vino más floral y el más difícil de conseguir. Lleva la tipografía más abierta de la familia y un papel con más grano.
Lo que se conserva
Se conserva: el nombre, el escudo de 2006, la proporción de la botella borgoña y el código de color del capuchón, que el mercado local ya reconoce. Tocar cualquiera de esas cuatro cosas habría costado más de lo que aportaba.
Lo que cambia
Cambia: la jerarquía tipográfica completa, el sistema de nombres, la paleta —que pasa de cuatro colores decorativos a cuatro colores derivados de los suelos reales—, los materiales y la contraetiqueta, que dejó de ser un texto legal y pasó a ser el lugar donde se cuenta el suelo.
El sistema de packaging
La familia se construye sobre una grilla única y cuatro variables: color, textura, papel y acabado. Todo lo demás —la tipografía, la posición del escudo, el ancho del renglón de servicio— es idéntico en los cuatro.
Esa disciplina es lo que permite que las cuatro etiquetas se lean como una familia a un metro de distancia y como cuatro vinos distintos a treinta centímetros. Es también lo que permite sumar un quinto suelo el día que la bodega compre otra finca, sin rediseñar nada.
La contraetiqueta lleva un mapa de las tres fincas con el suelo del vino marcado. Es el único elemento que exige lectura, y está donde la lectura ocurre: en la mano, no en la góndola.
El lanzamiento
La línea se presentó con un film de dos minutos filmado en una sola jornada, en las tres fincas, siguiendo el recorrido del agua que formó los cantos rodados. Sin locución, sin enólogo hablando a cámara, sin copas girando a contraluz.
Se completó con una serie de piezas de punto de venta pensadas para exportación: neck hangers, cenefas de góndola y un display de cuatro botellas que arma el mapa de suelos al colocarlas en orden.
El film de lanzamiento — 2′
El impacto
La línea salió a Estados Unidos y Reino Unido en marzo de 2026. En los primeros cuatro meses, la bodega reportó que el vino más vendido de los cuatro pasó a ser el Calcáreo, que en el esquema anterior era el de menor rotación.
Pero el resultado que más nos interesa es otro. El equipo comercial dejó de vender cepas y empezó a vender suelos, y eso cambió la conversación con el importador: de una discusión de precio por varietal a una de portafolio.
Una bodega chica no compite por volumen. Compite por tener algo que contar que el de al lado no pueda copiar. El suelo no se copia.
Ficha del proyecto
Bodega Canto Rodado
Línea Suelos
Rebranding y sistema de packaging — Línea Suelos
2026
Estados Unidos y Reino Unido
estrategia de marca, arquitectura de portafolio, naming, dirección de arte, diseño de packaging, contraetiquetas, producción audiovisual, punto de venta.
Diseñamos identidades que nacen desde la esencia