Encontrar el nombre de una marca es una de las partes más lindas —y más difíciles— del branding. Porque, al principio, todo es bastante abstracto. Hay una idea, un producto, una intuición, una oportunidad de negocio. Pero todavía no hay una identidad construida. No hay historia. No hay campañas. No hay clientes repitiendo ese nombre. No hay una góndola, una etiqueta, una web, una experiencia o una reputación que lo sostenga.
Hay apenas una palabra posible. Y una enorme expectativa puesta sobre ella.
En casi 20 años creando nombres para marcas, vinos, hoteles, restaurantes, desarrollos inmobiliarios, productos gastronómicos, proyectos digitales y compañías, aprendimos que el naming no consiste simplemente en “elegir un nombre”. Eso sería demasiado fácil. Y bastante engañoso.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_single_image image="13041" img_size="full" alignment="center" retina_image="yes"][prkwp_spacer][vc_column_text]Es intentar ver, antes que los demás, qué mundo puede construir una marca. En qué territorio se va a mover. Qué atributos queremos que se activen cuando alguien la escuche. Qué sensación queremos que deje. Qué lugar puede ocupar en una categoría saturada. Qué conversación puede abrir.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_column_text]Un buen nombre no nace de una lista de palabras ingeniosas. Nace de entender profundamente el problema.
Por eso, antes de nombrar, hay que investigar. La categoría, la competencia, el mercado, el consumidor, los códigos visuales y verbales, las oportunidades de diferenciación, las tensiones culturales, los objetivos comerciales y también los límites legales. En el vino, por ejemplo, donde la clase 33 está saturadísima, registrar un nombre puede ser casi un deporte extremo. Y cuando los caminos obvios ya están tomados, la creatividad deja de ser un lujo: se vuelve una necesidad.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_single_image image="13042" img_size="full" alignment="center" retina_image="yes"][prkwp_spacer][vc_column_text]Por supuesto, están las reglas conocidas. Que el nombre sea recordable. Que sea fácil de pronunciar. Que sea preferentemente corto. Que tenga buena sonoridad. Que no genere asociaciones negativas. Que pueda convivir con un logo, una etiqueta, un dominio, una campaña. Incluso hay teorías sobre letras, vocales y percepciones: sonidos más fuertes, vocales abiertas, nombres más sólidos, más livianos, más masculinos, más femeninos, más expansivos.
Todo eso importa. Pero no alcanza.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_column_text]Un nombre no es una pieza aislada. Un nombre nunca está solo. Es parte de una estrategia de posicionamiento que después deberán sostener el diseño, la comunicación, el marketing, la experiencia, la gestión comercial y, sobre todo, la calidad real del producto o servicio.
El nombre puede abrir la puerta. Pero la marca tiene que entrar caminando.
“El nombre puede abrir la puerta. Pero la marca tiene que entrar caminando.”
Hay nombres que nacen con una gran potencia conceptual, pero si luego no son acompañados por una identidad sólida, por una comunicación coherente o por una experiencia de marca consistente, quedan debilitados. Y también ocurre lo contrario: nombres que al principio pueden parecer simples o incluso extraños, con el tiempo se cargan de sentido gracias a todo lo que la marca construye alrededor.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_column_text]Hay una comparación que nos gusta mucho. Elegir un nombre para una marca se parece un poco a elegir el nombre de un hijo.
Cuando los padres cuentan cómo se va a llamar, puede pasar que a los demás les encante, les resulte raro o no les diga demasiado. Pero los padres ya imaginan algo. Ya proyectan una personalidad, una energía, una manera de ser. Para los demás todavía es solo un nombre. Para ellos, en cambio, ya empieza a haber alguien.
Con las marcas pasa lo mismo. Al principio, un nombre es frágil. Puede sonar extraño porque todavía no tiene vida. Pero si está bien pensado, si tiene dirección y si quienes lo eligen creen en él, empieza a crecer. Empieza a cargarse de sentido. La imagen lo viste. La comunicación le da voz. El producto lo confirma. El tiempo lo vuelve familiar. Y un día, eso que era una palabra abstracta empieza a sentirse inevitable. Un nombre no nace con todo su significado. Lo va ganando a medida que la marca demuestra quién es.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_single_image image="13043" img_size="full" alignment="center" retina_image="yes"][prkwp_spacer][vc_column_text]Por eso es tan importante que quienes llevan adelante una marca estén convencidos del nombre. No alcanza con que al estudio, a la agencia o al consultor le parezca brillante. Lo tienen que poder decir los dueños. Lo tiene que poder defender el equipo comercial. Lo tiene que poder sostener marketing. Lo tiene que poder sentir propio quien va a invertir tiempo, dinero y energía en convertirlo en marca.
Si no hay apropiación interna, el nombre nace débil.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_column_text]También aprendimos que no todos los nombres tienen que hacer el mismo trabajo. Algunos necesitan vender rápido, ser directos, fáciles, casi inmediatos. Otros tienen que construir prestigio durante años. Algunos pertenecen a la base de una pirámide de productos y necesitan cercanía. Otros viven arriba, donde el consumidor acepta más sofisticación, más misterio, más capas.
No es lo mismo nombrar un vino de rotación que un vino ícono. Un restaurante de carnes maduradas que una software factory. Un hotel urbano con bodega propia que una tienda departamental para el hogar. Un proyecto inmobiliario premium que un vermut biodinámico. Cada caso pide una inteligencia distinta.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_single_image image="13044" img_size="full" alignment="center" retina_image="yes"][prkwp_spacer][vc_column_text]En Argency lo vimos muchas veces.
Nuestro propio nombre nació de la unión entre Agency y Argentina, pero también de una resonancia con Argentum, la plata, lo que brilla. Con el tiempo, esa idea se volvió parte de nuestro ADN: hacer brillar marcas, potenciarlas, crearlas, acompañarlas en procesos de transformación. Argency no significó todo eso desde el primer día. Lo fue construyendo con trabajo, clientes, proyectos y presencia en distintos mercados.
También creamos nombres como Cultor, para un vino cuyo autor no podía darse a conocer; Quimerino, el second vin de Quimera, que toma como punto de partida la criatura mitológica con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón para construir un nuevo símbolo dentro de la casa de los blends de Achaval Ferrer; y Tersus, del latín “pulcro”, pensado para vinos que cuidan cada detalle.
También desarrollamos nombres como Calizo, Albar y Carmín, nacidos de la lectura del suelo y de las distintas expresiones de la caliza; Masalto, para un vino de altura; Zonos, Block Austral y Block Boreal, dentro del universo vitivinícola; Astral, para un vermut de una bodega biodinámica, relacionado con la cosecha de hierbas según el calendario astral biodinámico; y Contraviento, para un aceto balsámico con carácter, territorio y una sonoridad potente.
En gastronomía, creamos Abrasado, para un restaurante de bodega especializado en carnes maduradas, un nombre que condensa brasa, asado, abrazo, fuego, hospitalidad y cultura argentina. También Bosco, para un restaurante ubicado en el parque, y Gulerie, para una cafetería y pastelería, nacido de la unión entre gula y pastelería.
En hotelería, creamos Hualta, para un hotel de Curio Collection by Hilton, vinculado a la altura y a una experiencia urbana con bodega propia. En retail, HomeBox, para una tienda departamental de objetos, muebles y soluciones para el hogar. En real estate, nombres como Civic, Torre Thays y Torres Cardinales, pensados para proyectos inmobiliarios con identidad urbana, arquitectónica y territorial. Y en tecnología, NonBugs, nuestra software factory, con esa promesa casi exagerada —y por eso memorable— de código limpio, prolijo, sin errores.
Son nombres distintos porque los problemas eran distintos. Y esa es, quizás, una de las conclusiones más importantes: no existe una fórmula única para nombrar. Existe una forma rigurosa de pensar.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_column_text]En muchas categorías ya no alcanza con repetir los recursos de siempre. En el vino, por ejemplo, abundan los apellidos solemnes, los abuelos italianos, las historias familiares heroicas y los nombres que intentan sonar importantes. Pero el consumidor actual muchas veces percibe esa solemnidad como algo lejano, repetido o poco auténtico.
A veces, cuando todos quieren sonar históricos, lo más disruptivo es sonar simple. O cercano. O verdadero.
“Cuando todos quieren sonar históricos, a veces lo más disruptivo es sonar verdadero.”
Un buen nombre puede ahorrar tiempo. Puede ayudar a que el consumidor entienda más rápido. Puede ordenar el relato. Puede darle dirección al diseño. Puede hacer que una marca empiece varios pasos más adelante. Pero no hace magia solo.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_column_text]Hay método, sí. Hay investigación, estrategia, fonética, análisis legal y arquitectura de marca. Pero también hay intuición. Hay subjetividad. Hay corazonadas que conviene escuchar. Y hay sensibilidad para entender no solo qué nombre puede funcionar, sino qué nombre puede ser apropiado, sostenido y construido por quienes van a llevar esa marca adelante.
Porque al final, un nombre no es el final de una búsqueda creativa.
Es el comienzo de una construcción estratégica.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][vc_single_image image="13045" img_size="full" alignment="center" retina_image="yes"][prkwp_spacer][vc_column_text]Nombrar una marca no es simplemente decidir cómo se va a llamar.
Es imaginar en qué puede convertirse.
[/vc_column_text][prkwp_spacer][/vc_column]Foto de portada por cottonbro studio
[/vc_column_text][/vc_column]En un mar creciente de contenido, el descubrimiento se ha convertido menos en la búsqueda de información y más en la curación de esta. Y aunque las personas siempre les atrajo el contenido guiado por la experiencia humana, ahora están llegando a él más temprano en el viaje: las visitas guiadas de TikTok y los subreddits ya no son un punto de refinamiento al final de un viaje de búsqueda, sino donde comienza el descubrimiento.
Ejemplo: cada vez vemos más cuentas que proveen información seleccionada por experiencias personales. Reels que nos traen los mejores discos del post-punk, usuarios que muestran de dónde salieron los samples de canciones "nuevas", o los diez mejores puestos callejeros en Buenos Aires.En lugar de un término de búsqueda específico, las personas están relacionando sus búsquedas a un estado de ánimo, estética o sensación. Esto contribuye al éxito de plataformas como Pinterest, que organiza la información sobre códigos estéticos intuitivos, o TikTok, que permite seguir el hilo de un "sonido de moda" (y a partir de ello descubrir artistas, géneros y discos).
Ejemplo: Un post en Reddit propone una imagen para definir un estado emocional, y el resto de los usuarios responden con música que los lleva a ese estado.[/vc_column_text][pirenko_gallery type="squares" show_titles="no" images="11377,11378"][vc_column_text]Hay una resistencia creciente a los algoritmos y cómo eligen la única visión del mundo online que vemos. Ante eso, los usuarios quieren asomarse más allá de la cortina de sus propios feeds, en busca de una visión más aleatoria e imprevista de lo que la web tiene para ofrecer.
Ejemplo: La tendencia de 'sorry wrong fyp' (for you page), donde los vendedores en TikTok juegan con la idea de que el algoritmo te oculta contenido. Estadística: El 62% de las personas quieren que las plataformas de streaming recomienden más contenido impopular... incluso con el riesgo de que no les guste. [Matt Klein, 2022][/vc_column_text][/vc_column]Desde hace algún tiempo se rumoreaba que Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, propietaria de WhatsApp, tenía intenciones de instalar un sistema de anuncios para esta red social. Esto se confirmó a finales de mayo durante el evento Facebook Marketing Summit, en Rotterdam, Holanda.
Lo cierto es que Zuckerberg lleva varios años trabajando en Facebook y entiende perfectamente cómo sacar rentabilidad de una aplicación líder que es gratuita. También, observó que la fórmula de Instagram Stories funcionó muy bien y que, más de 500 millones de personas comparten sus historias en los “estados”. Todo esto combinado le dio el empujoncito necesario para concretar la nueva funcionalidad publicitaria que ofrecerá WhatsApp.
Aunque no veremos el aterrizaje de la publicidad en la red de mensajería instantánea hasta el 2020 es interesante entender cómo serán las nuevas posibilidades de venta.
Viejos conocidos
La publicidad estaría en los estados (historias) de WhatsApp y su funcionamiento sería similar al de Instagram, donde después de ver un cierto número de estados, aparece un anuncio.
Para acceder a ella, el usuario tendrá que deslizar el dedo sobre la pantalla para terminar en la página web de la compañía que se anuncia a través de un video o foto con un link.
Además de la ubicación donde se mostrarán los anuncios, se supo que podrán comprarse desde el catálogo publicitario de Facebook. Es decir, las marcas seguirán operando en un entorno que ya conocen, el administrador de publicidad de la red social y con el beneficio de una mayor integración entre los diferentes canales.
Cómo sacarle provecho a esta nueva función
Teniendo en cuenta que los nuevos anuncios de WhatsApp funcionarán, por el momento, de manera muy similar a lo que ya sucede en Instagram, quienes quieran ir pensando en explotar esta nueva función, deberán considerar la creación de piezas gráficas o videos de gran impacto visual. Esto hará que el usuario de la red nos preste atención y no nos omita instantáneamente para seguir viendo los contenidos de sus amigos.
Fijar objetivos para las nuevas campañas y configurarlas correctamente, al igual que hacemos actualmente en Facebook, será otro de los puntos al cual deberemos estar atentos. Tener un mayor alcance y no saturar el mercado poniendo límites a las frecuencias de visualización nos permitirá llegar a nuestras audiencias de manera más amigable.
Finalmente habrá que pensar en la historia que se quiere contar, aprovechar el tiempo que dure el estado y todas las funciones que ofrezca la publicidad en WhatsApp para ser creativos y producir anuncios que se queden en la memoria de los usuarios o los incentiven a comprar.
[/vc_column_text][vc_column_text]Compartimos algunas stories de Argency que te pueden inspirar: [/vc_column_text][vc_video link="https://youtu.be/GhBJT5A8MVo" align="center" title="IG Story | Kadabra"][vc_video link="https://youtu.be/WIqgjhGY-CI" align="center" title="IG Story | Nipoti"][vc_video link="https://youtu.be/kcJc5zjTjkY" align="center" title="IG Story| La Marchigiana"][/vc_column]